RECONSTRUCCIÓN DE UNA CARA PDF Imprimir E-Mail
domingo, 04 de mayo de 2008
mini_emociones.pngUna mujer sufrió un atentado por la delincuencia común, quedo ciega. Tenían que reconstruirle su cara a través de varias cirugías.  En una de las cavidades oculares tiene un ojo muerto y la otra cavidad esta vacía.  Por el impacto de las balas los huesos de su cara, los maxilares y los pómulos se fracturaron en distintas partes; uno de sus huesos se incrustaba en su oído, se lo presionaba y le impedía oír bien.  No podía separar sus dientes, no podía abrir la boca, otro de sus huesos se incrustaba en sus ojos produciéndole gran dolor, un trozo de hueso se había desplazado de su lugar y estaba muy abajo; estaba muy inflamada, le daba de comer solamente líquidos a través de los que sus dientes le dejaban pasar, siempre tenía la obsesión de empujar su maxilar superior hacia adentro para que le evitara el dolor.  Durante el servicio de cómo hacernos libres y sanos a través del perdón, ella perdonó a su esposo quien le maltrataba físicamente, le pagaba como para matarla y ella se le metía dentro de las piernas para refugiarse de los golpes, y estando ahí metida ella le deseaba la muerte y mil cosas  más, ese día ella lo perdonó desde lo más profundo de su corazón.  En el tiempo de la oración cuando todos estaban en absoluto silencio; el Señor me llevó a decirle al mini_sano_libre.pngpueblo: ¡Yo te amo! Yo te amo! Cree que estoy contigo y que es este momento te estoy sanando! Le decía a la iglesia el Señor te esta sanando ahora, pon tu mano en el lugar que tienes afectado y cree que es la mano de Jesucristo sanándote en este momento.  Ella llevó sus manos sobre su cara y dice que sintió como dos agujas muy pequeñitas que entraban por sus mejillas y decía mientras las lagrimas rodaban por sus mejillas ¡el Señor me esta sanando!   Salieron del lugar y ya en la calle ella fue a empujar su maxilar superior como tenía de costumbre, y uno de sus dedos se metió en la boca, los dientes se separaron y toda su mano se fue dentro de su boca y empezó a gritar el Señor me ha sanado y las amigas la miraron y gratan todas el señor te sanó y alababan y exaltaban al señor,

Al siguiente día fueron donde el cirujano que tenía que reconstruirle la cara, le tomaron radiografías y su cara y sus huesos estaban perfectos como si nunca hubiera sufrido un atentado, el Señor la había sanado! ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!

Evi Perea
Escritora-Autora
Conferencista Internacional
Pastora

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