Mi hijo mayor cayó en las drogas. Por mil motivos. Erade las personas que no desean que se les hable de Cristo. No vivía conmigo, vivía con su padre.Para mí fue muy difícil, verlo transfigurado por el mal. Al comienzo le decía, una y otra vez, hijo: Las amistades que tienes no te convienen, ¡Por favor hijito! él me decía, ¡Mami tranquila! Cuando yo quiera los dejo, yo no me voy a dejar influenciar por ellos. Desobedeció tanto que cayó. ¡Probó las drogas, y se ató al tormento y aflicción! Hacía de todo lo que un drogadicto que anda en las calles hace. ¡Comía de la basura, dormía en las calles! ¡Andaba sucio, maloliente, quemado, huyendo, paranoico y todo lo demás que tú conoces, roban, atracan para conseguir más droga.Cuando lo supe, sufrí muchísimo, estaba muy reciénllegada a los caminos del Señor y no sabía casi nada, lo único que tenía seguro era que el Espíritu Santo estaba sobre mi vida ministerial. No tenía experiencia en esa área de liberación. ¿Sabes qué hice? Generalmente yo le daba dinero para sus cosas. Cuando lo supe, no le volví a dar.Lo llame hablé con él. Le hice ver cuánto le amo. Hijito, te amo, no me agrada lo que haces, pero a ti te amo. Necesito que te sometas a tu papá mientras vivas con él. Dijo: ¡No! Y se fue a la calle. Hijito, cada vez que me necesites, aquí estoy. Se perdía días enteros en los que no sabíamos qué habría pasado con su vida. ¡Llorábamos muchísimo! Mi corazón de madre estaba roto, aunque creía en el Señor. Esto nos unió más con mis otros dos hijos. El papá delniño me llamaba llorando, desesperado, angustiado, caminaba noches y días buscándolo en los caños, calles y en todas partes, para él no fue fácil porque no conocía del Señor.Yo, ¿Qué hacía? Orar y reclamarlo para Cristo día ynoche. Un día el Espíritu Santo me dijo: “He escuchado tus peticiones, Tu hijo es libre y está en Mí, aunque lo veas allá, mis ángeles lo cuidan ¡entrégamelo, suéltalo!”Yo seguía orando junto con mis otros dos hijos. Una noche luego de tanto hablar con el Señor, me dijo el Espíritu de Dios: “Evi, ¡Suéltalo! ¡Entrégamelo! Señor, ya te lo he entregado y el Señor me decía: ¡No lo has hecho y mientras no lo sueltes, no puedo hacerlo! Seguíamos orando e intercediendo por él. Dios me había hablado y cada vez todo era peor pero, estaba confiando en Él. Cuando mi hijo llegaba transformado, bajo el azote, el látigo del diablo. Madre tú que me lees. ¿Sabes qué hacía? Lo abrazaba, lo envolvía en mis brazos, lo besaba y le decía, hijo, te amo, tú eres mi hijo y a pesar de eso te amo, cada vez que me necesites puedes venir, puedes contar conmigo. El, escondía su rostro en mi cuello y se pegaba a mí como su única tabla de salvación. Y… lloraba, pidiéndome perdón. Nunca le reproché ni lo saqué de mi vida.Otra vez me habló el Señor y me dijo: “Evi, ¿Te has dado cuenta cómo es tu oración? Estás haciendo una oración egoísta. ¿Sabes cuantos padres, familias, amigos, parientes, hermanos… en el mundo están viviendo una circunstancia como la que tú vives hoy, para que solo la oración de tu hijo llegue delante de Mi presencia? Hay miles de personas en el mundo que tienen el mismo problema. ¡No ores más por Carlos! Empieza a hacer esa oración por otros en el mundo y entonces, verás Mi gloria más rápido sobre ti. Me puse a llorar, ¿Señor pero cómo no clamar por mi hijo, si le amo? Desde ese instante cambié mi oración. Empecé a interceder a nivel mundial por los cautivos por las drogas. Al poco tiempo empezó a llegar y decirme: Mami, ¡Ayúdame, porque yo no puedo! Le decía ¡hijito ya eres libre! Seguíamos orando e intercediendocomo el Señor me dijo que hiciera y al poco tiempo, me dijo: estoy en una fundación de rehabilitación paradrogadictos que es cristiana. ¡Mi corazón salto de gozo!Hijo, ¿Cómo llegaste allá? Y me contó. Pero seguía regular.Vino palabra del Espíritu Santo a mí, Evi, “Suelta a Carlos, acaso es que tú moriste en la cruz del calvario por él y derramaste tu sangre? ¿Acaso es que tú lo compraste con tu sangre? Carlos aunque es tu hijo no te pertenece, porque Yo morí por él, lo compré por un precio, Mi sangre. Tú lo tuviste en tu vientre y vino al mundo a través de ti pero no te pertenece, ¡Suéltalo! ¿Lloré con esa Palabra del Señor y lo solté. ¡Te lo entrego Señor! Empezó a cambiar, cambiar, cambiar, pero sentía muchos deseos o ansias como lo llaman ellos, y no se le quitaba. Empezó a ir a mis seminarios y lo involucré como uno de mis líderes, eso lo obligaba a recibir y por la sanidad interior. Luego de algunas reuniones que hacía para el pueblo de Dios a las que él asistía. Una vez dicte una conferencia: ¡Cómo romper las ataduras con fuego! En la que enseño cómo orar por liberación de un drogadicto o a un alcohólico, Él estaba allí, el Señor ministró su vida y a partir de ese día nunca más volvió a las drogas. Esas ansias que llaman, se fueron para siempre! . Inicio como pastor de jóvenes y ministrando a los caídos en las drogas. Es un hijo de Dios en Cristo. Hoy es pastor y tiene una congregación donde ayudan a muchas personas junto con su esposa.
Ha ayudado a otros a llegar a Cristo. El Señor hará grandes cosas a través de él para que Su nombre sea glorificado. ¡Te amo Jesús, gracias, a Ti la gloria y el honor!
Evi Perea
Escritora-Autora
Conferencista
Pastora
¡Visítame!
www.librosevi.com
www.porfinlibre.net
|