Inicio arrow Artículos arrow Artículos 

                               


Espíritu Santo ¡Te Necesito!
Image
El Espíritu Santo y Yo

 

Clamor por la presencia del Espíritu Santo
   
Quiero Un Corazón que Arda para Dios

 

Deseo que me apoyes en ésta oración al Todopoderoso, al Omnipotente:

 

Espíritu Santo, ¡Te amo, te amo y te necesito Señor! Se que he sido sellada con tu presencia. Y que moras en mí celosamente.  Necesito que la presencia de Tu belleza bañe mi manera de ser de tal forma que se note, que se evidencie que Tu mano, Tu poder y autoridad reposan claramente sobre mi vida. Por favor Señor, te ruego que cada día me unjas de tal modo que arda con Tu Espíritu Santo; para desempeñar las obligaciones ministeriales que me has confiado.

¡Te necesito, necesito que me toques más, más y más, pon en mí, más de Tu poder, pon Tu Mano sobre mí, sella con Tu presencia mi ministerio, mis finanzas, mi economía y mi vida. ¡Dios dispón más unción de Tu Espíritu para mí! Con ansiedad quiero tener el fuego del Espíritu Santo de tal forma que toque mis labios cuando hablo, que solo hable vida; que las palabras que salen de mi boca sean espíritu y que toquen mi corazón cuando oro e intercedo por los caídos y perdidos; que los toquen a ellos y los levanten.


Multiplica bendiciones extraordinarias a mi ministerio, liderazgo, a mi vida, a mi familia, a mi trabajo. Señor Jesucristo, tú me dices en la palabra que si le pido al Padre celestial, el Espíritu de Dios, Dios Padre me lo da, Lucas 11:13, Santiago 4:2 ¡Gracias por estar tan cerca de mí!  Gracias porque me has escogido y conducido para cumplir Tus propósitos y porque se que cada día deseas hacer cosas nuevas en mi vida y en mi ministerio como me lo has dicho y enseñado.

 

 ¡Úsame para Tu gloria Señor! De tal manera que me sienta indigna de Ti. Se que soy Tu hija y que soy importante para Ti, tanto que enviaste a Tu Hijo a morir en la cruz por mí, tanto que preferiste morir por mí que vivir sin mí.


¡Enciéndeme con Tu amor, con Tu misericordia, compasión y gracia, con Tu Espíritu Santo y la fuerza de Su poder para que el nombre de Cristo sea glorificado! Anhelo arder y estar encendida en llamas con la gloria palpable del Espíritu de Gracia, porque Tú me elegiste, me escogiste, confiaste en mí y me pusiste en éste ministerio, un ministerio con propósito, con visión.

 

 ¡Tengo hambre de Ti Señor! ¡Hambre de que me uses para ir a hacer Tu voluntad y alcanzar almas para Cristo y sanarlas, restaurarlas, transformarlas  e impactar al mundo con el poder del Espíritu Santo! Tu me dijiste que me encenderías como una llama ardiente que nunca se apagaría para ir a Tu pueblo ¡Eso quiero ser! Creo en Ti, Tu palabra es Verdad.

 

Te amo y necesito un toque nuevo y especial de Ti Señor. Enséñame a confiar en Ti y solo en Ti. A vivir guiada de Tu Mano. No quiero fiarme en mi conocimiento, ni en mi preparación, ni en mi experiencia, sino en ese toque transformador que solo Tú sabes dar, ese toque de la unción espiritual y sobrenatural.


Anhelo Tu reconocimiento, espero que Tu señor, le des poder a mis esfuerzos sirviéndote, quiero que se haga evidente, que me estás usando día a día, más.

 

Tu me llamaste, me escogiste para ser llena con Tu Espíritu y ungida por Él; Es Tu presencia la que me capacita para ser como Cristo Jesús, que mi trabajo para Dios sea guiado por el Espíritu.


¡Dios no me conformo con que la plenitud de Tu presencia no esté en mi; porque necesito que me des una capacitación trasformadora y así me uses para que Tu nombre sea glorificado.


Clamo a Ti Dios del Universo porque el resplandor, el fuego y la fuerza del poder del Espíritu Santo, estén presentes y activos en mí, conmigo, sobre mí todos los días para servirte con excelencia hasta cuando me llames a casa. ¡Porque los milagros y las señales hablan más que las palabras! ¡Bendíceme haciendo que mi vida arda en las llamas de Tu Espíritu! ¡Quiero ser una sierva que arde para Ti!

 

Empodérame y has de mí una mujer con grandes propósitos para hacer Tu obra Señor. Pon en mí un espíritu de reino, de destino y de propósito. Aspiro promover Tu gloria, extender Tu verdad y ganar por Tu poder a quienes el Señor Jesús redimió con Su preciosa sangre derramada en la cruz del calvario.


A veces siento que soy una de tus siervas lanzadas por Tu mano, porque me abro paso a todo lo que se me opone en ese propósito para el cual tu me creaste, yo se para donde voy empujada por la omnipotencia de Tu presencia.

 

Espíritu de Dios, Tu eres la manifestación de la gloria Shekinah; mi ambición es que esa realidad sea permanente en  mi vida por  Tu llenura. Quiero que me llenes con Tu espíritu de tal manera que lo más íntimo de mi ser sea limpiado por el fuego de Dios; para mantener una alta estatura espiritual, ser persistente, fervorosa y marcada con el sello del Espíritu Santo de Dios del tal manera que los que estén conmigo te den gracias por mi ministerio y me sigan; porque Te ven en mí. ¡Quiero arder por el Espíritu Santo hoy, más que nunca!


Dios, pon de tu fuego en mi espíritu, en mi alma, en mi cuerpo; en mis hijos y mis nietos, en mi descendencia; manda tu fuego prometido a mi alma, a mi carne porque para poder caminar en el mundo, sin mancharme y deshonrar Tu nombre; necesito que mandes tu fuego para que me purifique; deposito mi vida y todo mi ser a Ti Señor. Que cada palabra que salga de mi boca no sean las mías sino las tuyas y ¡Quemen! Para que Tu pueblo se encienda con Tu santo amor, misericordia y obediencia a Dios. Enciende mi corazón y mis palabras como hogueras que dan vida, sanan y libertan. Me rindo a Ti, me quito para que Tu te pongas; hoy decido dejar mis planes, mis proyectos, estrategias, mis ideas y conceptos; mis actividades, mis sueños y visiones ministeriales para que sean las tuyas. Dame Tus visiones, sueños y planes ardientes de tal forma que mi ministerio se reviva cada día y vibre con poder y gracia. Que donde vaya Tu presencia esté conmigo porque donde Tu estás Espíritu de Dios allí, hay libertad. Que sea  transformada de gloria en gloria; de poder en poder; de victoria en victoria por el Espíritu del Señor en mí.

 

Hoy confieso mi total y absoluta dependencia, sujeción y sometimiento a Ti Señor Jesucristo, a Ti Espíritu Santo y clamo por Tu ministerio obrando en mí. Tu palabra dice: en Lucas 12:49 ?49Fuego vine a echar en la tierra? y mi cuerpo es tierra Señor, Tu me formaste del polvo de la tierra, enciende Tu llama, la llama de tu Espíritu para que la Gracia de Dios nunca se apague en mí. Enséñame a aprovechar bien el tiempo del ministerio que me has dado (Efesios 5:16), ardiendo dentro de mi con plenitud y libertad.


Has que mi vida irradie permanentemente Tu presencia. Seduce y satura de Ti mi carácter, mi manera de ser para servirte. Que tus dones espirituales en mí se conviertan en llamas. Guíame a avivar el fuego del don de Dios que está en mí, 2 Timoteo 1:6. Yo se que Tu, Espíritu Santo obras en mí desde adentro, desde lo más profundo de mi ser; no por encima ni por fuera ¡Obra Señor, obra, obra ahora!  Capacítame y guía, hazme dar frutos y resultados en el trabajo que me has llamado a hacer para Tu Gloria. No lo hagas por mí, hazlo por amor a Tu Nombre y recibe la gloria.


Que el soplo reavivador de Tu presencia no deje que se apague el fuego en mí. Enséñame a vigilar y a mantener ardiendo la llama del altar de mi corazón.


No permitas que me enfríe espiritualmente, dirígeme a renovar siempre mi compromiso de servirte bajo Tu presencia, Tu poder y Tu dirección; sentir más hambre de la manifestación de la dulce Presencia y abrir mi corazón a la espera fiel de Tu obra, capacitación y poder en mi vida.


Pon en mí una unción especial de fe. Embarázame con la fe de Tu Espíritu. Mantenme firme en Ti, Señor; de tal forma que aquellas cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Tú me las reveles por el Espíritu Santo.


Señor, Tu pueblo está cansado; la iglesia y el mundo están buscando hombres y mujeres en quienes Tu fuego arda, estamos buscando corazones llenos con pasión por la gloria de Dios, por salvación y sanidad, liberación y restauración de los perdidos y ser reconciliados Contigo; por eso necesito que baje día a día a mí, la santa llama que descendió sobre cada uno de los creyentes que se encontraban en el aposento alto ¡Yo la necesito, la necesito Señor! Necesito en mí, fuego que avive la frialdad espiritual que hay en otros al acercarse a éste ministerio de Sanidad Interior y que haga estremecer mis emociones y las de los demás. Quiero  fuego que me obligue a hacer algo por aquellos que no te conocen y que parten para la eternidad sin Cristo. ¡No permitas que me apague como cristiana!. Yo no quiero un fuego fingido, un fuego artificial ni aparente; necesito un fuego santo, ese fuego con el que Tu, Espíritu Santo me bautizaste.


Señor, Elías el profeta, oró hasta que el fuego de lo alto cayó sobre el  monte Carmelo y el pueblo que estaba cegado exclamó en 1 Reyes 18:39 ?¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!?.


¡Obra!. Señor, Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quiero que el fuego Shekinah que encendió la zarza, encienda mi corazón hasta que pueda ser una zarza ardiente para Ti; que así como el fuego Shekinah en el monte Sinaí inundo todo el ser de Moisés, tanto que su rostro irradiaba la gloria del Dios vivo que en éste cuerpo se vislumbre Tu gloria sobre mi vida ministerial.


Guíame a buscar el rostro del Señor hasta que Su luz divina me escudriñe y me muestre qué hay en mi corazón, que impide que sea llena e investida de poder de lo alto para hacer Tu obra. Prepárame para  recibir tu fuego cada día. Que me mueva por el propósito que Tu tienes para mí. Vivifica  mí cuerpo mortal por Tu Espíritu que mora en mí. ¡Te amo Jesús, amen!.

 

¡...Desde el primer día que elevé mis oraciones  al Señor...!
¡El me oyó! las atendió y se ocupó de ellas!

 
Windows Media Player iTunes Winamp Real Player