 Prosperando... Estrategias Para Salir de Las Deudas Ora y clama por la sabiduría de Dios. “Señor, hoy soy salvo y he heredado la vida eterna por causa de Tu Hijo Jesús; Dios, escúchame desde Tu morada en los cielos. Creo que eres Dios que moriste por mi en la cruz y creo que me salvarás de las deudas. Tengo deudas y compromisos económicos impagables para mi, yo no los puedo cancelar, no tengo cómo hacerlo, por eso vengo a Ti con todo respeto para rogarte: ¡sálveme de estas deudas y dame la medida para continuar viviendo la paz de una vida libre de deudas!; hazlo para que Tu nombre sea honrado y glorificado y perdóname, dame otra oportunidad. Señor Jesús ven a mi corazón y no te vayas nunca! Gracias Señor en el nombre de Jesús”.
Hay muchos caminos pero te sugiero: No contraigas ni una sola deuda o compromiso económico más, mientras estás en el proceso de liberación financiera. Debes saber dónde te encuentras financieramente, es decir, qué debes en su totalidad incluyendo desde las deudas mas pequeñitas hasta las mas grandes e impagables para ti. Qué gastos tienes mensualmente incluyendo lo que para ti es insignificante, porque lo pagas o ¿No?. Busca la raíz de tus problemas para que sepas si son espirituales. No te separes de Dios ni pelees con Él. Ríndete al Señor y permanece atento a Su dirección. No hagas nada que sea peor, nunca trates de endeudarte para complacer a alguien o demostrar algo que no es. Calla, no hables derrota, confiesa libertad, sobreabundancia, prosperidad, bendiciones, cielos abiertos, cosechas... aunque no las veas. Recuerda que el dinero es de Dios, como nuestro proveedor y sustentador y dueño del oro y de la plata. No te compares con nadie, tu proceso es distinto al de otros. Hazte una lista de las promesas de Dios para tu vida y decláralas siempre hasta cuando los cielos se abran y recibas bendición. Lucha para salir así como te metiste; pide dones, habilidades y destrezas espirituales, pero no lo hagas solo porque te hundirás, ve de la Mano de Aquel quien todo lo puede. Trázate metas a corto, mediano y largo plazo y se decidido. Quizá vivas aterrado por las deudas, pídele perdón a Dios, por haber juzgado a alguien a quien viste envuelto en deudas alguna vez, pídele perdón a Dios por esas actitudes que te han oprimido y contristado al Espíritu Santo, para que te de la paz que te ha prometido; Porque esos compromisos te roban el espacio para adorarle y alabarle debido a que casi siempre estás pidiéndole ¡Ayúdame! ¡dame!... ¡Señor gracias por Tu fidelidad! Cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente”. “Es, pues, la fe la garantía de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 6:14, Hebreos 11:1. Si deseas mayor información sobre este tema, te invito a leer mi libro: ¡Es Tiempo de Cosecha! |