|
Jesús en una Campaña en Jericó
Está es una revelación poderosísima de la palabra para los líderes del comercio, para hombres y mujeres de negocio, profesionales de cualquier ciudad del mundo. El Señor llega a Jericó acompañado de una gran multitud y se pone en acción, como era Su costumbre. Dice la palabra del Señor: “35Cuando ya se encontraba Jesús cerca de Jericó, un ciego que estaba sentado junto al camino pidiendo limosna, (Este ciego se llamaba Bartimeo, Marcos 10:46) (Ampliación del autor) 36al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. 37Le dijeron que Jesús de Nazaret pasaba por allí, 38y comenzó a llamar a gritos al Señor: —¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! 39Los que iban adelante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más todavía: —¡Hijo de David, ten compasión de mí! 40Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó: 41—¿Qué quieres que haga por ti? El ciego contestó: —Señor, quiero recobrar la vista. 42Jesús le dijo: —¡Recibe la vista! Por tu fe has sido sanado. 43En aquel mismo momento el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús alabando a Dios. Y toda la gente que vio esto, también alababa a Dios. Lucas 18: 35-43”. Como verás el Señor Jesús al estar en una cruzada de milagros, debía tener una agenda bien apretada, por lo que los discípulos no querían interrupciones; sin embargo Él, no tenía ningún afán. ¿Cuál es la verdad? Lo cierto es que Bartimeo era parte de la agenda en la ciudad de Jericó para el Señor Jesús. Hay Muchos Bartimeosa Quienes el Señor Jesús desea Bendecir A mí Evi, me ha pasado cuando he estado en el altar ministrando la palabra no en Jericó, pero sí, en Bogotá y un Bartimeo ha entrado a la congregación con todo y capa y el Señor a parado la agenda para centrar Su atención en esa persona, que acaba de ingresar a las reuniones, campañas o seminarios, por quien también Él derramó Su sangre y murió en la cruz. Ha ocurrido varias veces, pero te cuento esto: Sucedió un día en una congregación llena a reventar, en la ciudad de Bogotá en la que me encontraba realizando un servicio donde se encontraban personas de distintas congregaciones, el lugar estaba a reventar. Ese hombre se llamaba Serafín y Dios usó su presencia en medio de todos para que Su gloria descendiera en ese lugar y muchos creyeran en Cristo y fueran salvos; cuando me baje del altar muy elegante y sin saber como ni cuando me encontré dándole palabra del Señor y abrazándole y besándole. No supe si olía a lavaza, y a … solo se que el Señor lo ama). (Ese día estaba ministrando la palabra del Señor, y todos estaban en absoluto silencio y de pronto escuché el taconeo firme de un bastón contra el piso. Y me dijo el Espíritu Santo: “¿Evi, qué ves?” Le dije Señor, Nada. “Mira hacia delante”. Miré fijamente y vi a un mendigo que entraba con paso firme y seguro. Me dijo nuevamente el Señor: “Baja del altar y Yo haré”). (En otras ocasiones ha sucedido que cuando he ministrado la palabra personas como estas y otras se han parado en la puerta ha escuchar al Señor a través de mi y allí el Señor les ha tocado. Han empezado a llorar profusamente y les he ministrado al Señor y han sido salvos y los que no creían han creído. Los milagros son para que la gente crea que Cristo es Dios, Juan 20:31). ¡Amén, aleluya El, te está hablando y ministrando tu vida, esta aquí! El Señor SupleNuestras necesidades Mayores De este trozo de Lucas 18: 35-43 podemos deducir que la prioridad del Señor Jesús al entrar a Jericó, era el mendigo y pobre el cual recibió toda la atención del Señor y nada, absolutamente nada pudo interponerse a ese propósito; tanto que Él, se detuvo para ver que podía hacer por el mendigo ciego. Es necesario que sepamos cuándo algo es importante, qué es lo que más necesitamos al hablar con Dios. El Señor sabía que Bartimeo era ciego y, ¡Qué pregunta! —¿Qué quieres que haga por ti? El ciego contestó: —¡Señor, quiero recobrar la vista! (Lucas 18: 41b). No le pidió ni comida ni dinero; ¿Por qué? Porque este hombre había oído de Jesús y sabía suficiente de Él como para pedirle lo que más necesitaba en ese momento. Si el Señor se acercara a ti. Como me ha sucedido a mí tantas veces o como le pasó a Bartimeo y te pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti? O mejor: ¡Pídeme lo que quieras! ¿Qué le pedirías hoy? Teniendo en cuenta que el Padre Amado desea darte los deseos de tu corazón y que realmente lo que te está diciendo es ¿De qué tienes hambre y sed? ¿Qué quieres beber y comer de Mí? Juan 7:37-39 y Juan 6:35. Algunas veces el Señor me ha dicho: “Evi, ¡Pídeme lo que quieras!” y yo se lo he dicho; pero entre lo que debo pedir esta, Más almas para alcanzar; porque el dinero viene añadido a la salvación de las almas. Pídele a Jesús lo que Más Necesitas Escúchate en oración y en tus ayunos y revisa que es lo que a diario le pides al Señor. Si, es cierto que la palabra dice el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; pero en esa petición debes incluir ¡almas!En lugar de llegar todos los días al trono de la gracia a pedir solo recursos, dinero para pagar deudas, pan y dinero para salir de dificultades. Bartimeo sabía que tenía una necesidad muy grande ¡Su vista! Y en el proceso de sanidad por cuanto Dios es integral, no solo recibió la vista sino que también le fueron suplidas sus otras necesidades físicas, económicas, espirituales, materiales, bienes y riquezas llegaron a él (lo mostraré más adelante). Fíjate que al comienzo ninguno quería que Bartimeo por su condición se acercara a Jesús y menos que formara parte de quienes estaban con el Señor. Ellos no estaban viendo con los ojos de Jesús, a ese atado, esclavo, cautivo ciego, perdido, pobre, arruinado que quizá lo tuvo todo y lo perdió. Nosotros tenemos que orarle a Espíritu Santo; teniendo en cuenta que Cristo vive Su vida por medio de nosotros; ir a Él y pedirle que nos ayude de tal manera que sea Él viendo a través de nuestros ojos espirituales a los caídos para levantarlos, a los ciegos para darles la visión natural y espiritual para que vean la gloria de Dios; al sordo para que oiga la palabra revelada y la voz de Cristo; a los heridos para sanarlos y vendar sus heridas y poner en ellos óleo y aceite y esto lo debemos hacer donde quiera que vayamos (Isaías 61: 1:4; Lucas 4:18) ¡Espíritu Santo, Te amo y no puedo vivir sin Ti!
Cristo Suple cada Necesidad
Usando a Otros El Señor está en Jericó y allí tenía otra necesidad y todo estaba preparado para suplir las necesidades de los pobres y necesitados quienes creían en Él y le seguían; como también suple hoy las tuyas y las mías. Tu necesidad es prioridad para el Señor. ¡Créelo! En Jericó el Señor fue seguido por una gran multitud y entre ellos ya estaba Bartimeo a quien acababa de sanar pero este, no tenía dinero, ni recursos, ni bienes ¡no tenía materialmente nada! Pero para el Señor no fue indiferente. Así que se dirige a un hombre rico cuyo nombre es Zaqueo; quien tenía el mismo problema que Bartimeo: Ambos tenían impedimento para verlo; el uno por ser ciego y el otro porque era pequeño de estatura y la multitud no lo dejaba ver a Jesús. Ambos tenían sed de Cristo, ¡Quería ver a Jesús! Como muchos en este tiempo. ¿Sabes? Mucha gente desea ver a Jesús, pero no pueden porque siempre estamos metidos entre cuatro paredes de la congregación y nunca salimos a las calles y a los que lo hacen los criticamos, unos salen a mostrar al diablo y la gente lo ve y nosotros que tenemos a Cristo la gente no Lo ve a través nuestro. ¿Cuántos Zaqueos hay en cada hogar, vecindario, barrio, pueblo, ciudad o nación?
Jesús se interesa por los Pobres y por los Ricos Tenemos un ministerio por medio del cual el Señor nos muestra que los ricos también necesitan ver a Jesús; porque ellos también tienen necesidades, sufren, están atados, esclavizados, necesitan ser salvos y recibir la gracia de Dios. Tanto los ricos como los pobres tienen igual importancia para el Señor. Muchas veces perdemos de vista cosas como éstas y discriminamos a algunas personas. Sin embargo, y, a pesar de lo que los discípulos pensaran Jesús, los enfrenta a otra contrariedad: El Señor se auto invitó, no lo invitaron, el se invitó a ir a la casa de Zaqueo, un rico y pecador a cenar con él. ¿Por qué lo hizo? Este hombre rico y pecador quería ver a Jesús y beber y comer de Él.
¿Por qué no hacernos amigos de los pecadores? “...Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba lo vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me hospede en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa y lo recibió gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un hombre pecador”, Lucas 19:5-7. ¡Jesús lo hizo! Llegó a Jericó y fue lo primero que buscó y se que lo sigue haciendo en todo pueblo y nación ¿Por qué tú y yo no podemos? ¿Será que somos tan espirituales que tenemos que discriminar la gran comisión? Pensemos que podemos salirnos del mismo círculo. Nuestras amistades generalmente son los mismos pastores, lideres y personas cristianas. Hay muchas personas en el mundo que necesitan hacer amigos cristianos para entender muchas cosas de Jesús. Nos necesitamos unos a otros. Por eso Dios está levantando una nueva generación, con mentalidad y espíritu abierto a lo que Él desea que hagamos para gloria y honra de Su nombre. Él es el Dios de la cosecha y elegirá que quienes estemos cerca y en contacto con la cosecha, la recojamos.El Señor, no tenía ningún prejuicio al querer hacerse amigo de un pecador ya fuera rico o pobre; porque la razón de ser del sacrificio de la cruz son ellos, como también lo fuimos nosotros antes de conocerlo a Él. Y eso desea que hagamos y nos lo enseña en Lucas 19:1-10 ¡No temas, el Señor esta contigo!
Acercarnos a nuestros semejantes trae Milagros y bendiciones económicas Jesús, Dios de Amor. Siempre ministró amor y compasión a los necesitados, perdidos y pecadores. A Bartimeo le pregunto: “¿Qué quieres que te haga?” (Marcos 10:51) y a Zaqueo, simplemente le dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham”, (Lucas 19:9).Observemos que Zaqueo fue tocado por Cristo desde antes de subir al árbol, Zaqueo tenía sed de Cristo. Y yo puedo ver a Zaqueo sobre el árbol, quebrantado bajo el poder del Espíritu Santo, cuando Jesús alza sus ojos y lo mira y se dirige a él. Yo creo que su corazón estalló de gozó. Allí empezó su relación con el Señor. Tanto que ese toque del Espíritu Santo le hizo tomar decisiones trascendentales a Zaqueo, respecto al estilo de vida que llevaba. Es más yo se que Zaqueo ¡Nunca volvió a ser igual! ¡Tenía a Cristo en Su corazón! El pasaje no dice que el Señor le dijera nada. Es el Espíritu Santo quien convence de pecado. El espíritu de zaqueo fue tocado por el Señor tan es así, que Su presencia lo movió a hacer cosas importantes; como fue dar de sus bienes a los pobres. Dice así la palabra: “8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: —Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo: —Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham, 10porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”, Lucas 19: 8-10. Esto lo tenía Zaqueo en su bolsa espiritual y por la presencia del Espíritu Santo lo saco para darlo a los pobres. (Lucas 12:33) ¡Saaaantooo!
Zaqueo busca a los Pobres para darles dinero Al Señor Jesús lo seguía una gran multitud, y si es cierto que entró en la casa de Zaqueo a visitarlo, compartir y comer con él y se demoró hasta que hizo lo que tenía propuesto hacer. (Entre otras cosas enseñarles a los discípulos que El, ama a todos por igual y que ellos también lo debían hacer) El Señor no salió pronto, pero la multitud que lo seguía, entre la cual estaban todos los que había sanado y libertado; aunque era ya, tarde lo esperaron. Entre todos estas personas ¿Sabes quién se encontraba? ¡Bartimeo! Al que Jesús acababa de sanar. Imagino que cuando Zaqueo saco dinero para darle a los pobres no fue muy lejos; porque todos estaban a la puerta de su casa esperando a Jesús. Y te aseguro que allí, estaba Bartimeo y que el fue uno de los que recibió dinero ese día.
¿Qué quieres que Jesús haga por ti ? Imagina el momento en que el Señor le dice a ese hombre sucio, mendigo, pobre, enfermo ¿Qué puedo hacer por ti? Cuando el Señor hizo esta pregunta a Bartimeo este, ya estaba bebiendo del Espíritu de Cristo provisión, para cada necesidad que él tenía. Yo me puedo remontar a la misma experiencia de Salomón cuando en (1 de Reyes 3:5,9) el Señor en sueños, le dice a Salomón “Pide lo que quieras que Yo te de”. Si Bartimeo hubiese pedido dinero al Señor, seguramente que hubiera continuado sentado junto al camino ciego y perdido, y con unos pesos en el bolsillo; pero la convicción del Espíritu Santo estaba sobre él por la presencia de Jesús. Por eso Bartimeo fue sano y libre, camino con Jesús y recibió la ayuda económica que necesitaba. ¿Por qué? No olvides que el Señor sabe cuáles son nuestras necesidades. Solo que no siempre las suple de la forma como tú y yo queremos; es más ni siquiera por medio de los planes que tú te has trazado para ello. Así como lees esto que sucedió con zaqueo y Bartimeo, así mismo Dios se ocupa de nuestras necesidades.Él tiene a alguien para bendecirte. Solo tenemos que creer y confiar que Él todo lo puede, que lo que ha sido imposible para nosotros es posible para Dios. Además Zaqueo, fue tocado por el poder del Espíritu Santo en lo más profundo de su ser y, también devolvió, como lo dice la escritura, cuatro veces lo que le había quitado a la gente por medio de engaños y confió en que Dios, pues, supliría cada una de sus necesidades en la medida en que daba a los pobres y necesitados. ¡Soy bendecida!La fe es la vida del alma.
Autor: Evi Perea
Cargo: Pastora Conferencista Internacional
Iglesia: Por Fin Libre
Estado: BogotáPaís: Colombia
Email:
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Sitio Web: www.porfinlibre.net www.librosevi.com
|