UN BRAZO SE ESTIRA Y UNA JOVEN RECIBE LA VISIÓN COMPLETA PDF Imprimir E-Mail
domingo, 04 de mayo de 2008
mini_emociones.pngMe invitaron a predicar a una Congregación donde había una convención de mujeres, era  extraordinaria, me correspondía cerrarla con el tema “La Sanidad de las Heridas a través del Perdón”.  Durante todo el servicio hubo sanidades y milagros, no solamente hubo sanidad interior sino también sanidad física.  

Una mujer líder de reconocimiento en ese lugar subió al púlpito en una gran emoción dando su testimonio:  su brazo, nunca lo había podido estirar, estaba pegado su bazo a su antebrazo por el codo. No podía leer la Biblia porque no veía las letras y ella pasó y batía su brazo y gritaba, alababa, exaltaba, lloraba  en una gran ovación en la iglesia, batía su brazo, lo movía al viento y decía el Señor lo ha sanado, se fue a mi y cogió la Biblia y empezó a leer y  leer y el pueblo congregado aplaudía y aplaudía y gritaba aleluya y gloria a Dios, ella decía yo no podía leer la Biblia, el Señor me ha restaurado los ojos porque puedo leer Su palabra y decía soy libre, soy sana.

  mini_sano_libre.pngUna joven de más o menos 17 años pasó a dar su testimonio temblando y llorando bajo el poder de Dios  y dijo: mi sanidad empezó anoche, yo no podía ver sino hasta uno o dos metros de distancia.  La iglesia es casi de una cuadra de larga.  Desde el púlpito pudo describir con detalles todo lo que veía  al final de la misma: movimientos, colores, letras, etc.  y decía el Señor me ha sanado y lloraba y lloraba y temblaba, yo la abracé y le di palabra de vida.

Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Alabado y glorificado sea el nombre de Jesucristo! ¡El es real!

Evi Perea
Escritora-Autora
Conferencista Internacional
Pastora

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